
Todo el mundo. No tienen empuje. Los coches, el cine y los aviones les han sorbido lo último que les quedaba. Te lo aseguro, cada generación cría una generación más conejil, con horchata en las venas y piernas y caras de hojalata. ¡Gente de hojalata! Es como una especie de bolchevismo constante que va matando lo humano y despertando la adoración a lo mecánico. ¡Dinero, dinero, dinero! Todos estos modernos parecen divertirse matando el viejo sentimiento humano en el hombre, haciendo picadillo del viejo Adán y de la vieja Eva. Son todos iguales. El mundo todo es igual: eliminar la realidad humana, una libra por cada prepucio, dos libras por cada par de cojones. ¡El coño mismo no es más que una máquina de joder! Todo igual. Pagadles para que corten la polla del mundo. Pagar dinero, dinero y dinero a los que acaben con el coraje de la humanidad para no dejar más que maquinitas chirriantes.
Fotografía: Ediciorial Origen. 1982.




























